Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda cover art

Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

By: Juan David Betancur Fernandez
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Este podcast está dedicado a los cuentos, mitos y leyendas del mundo.© 2026 Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda Literature & Fiction Social Sciences World
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  • 778. Los organos y el diablo (leyenda Europa)
    May 28 2026
    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez en el corazón de la Alemania medieval una iglesia llamada Sant jakobi en la población de Lubeck. Esta iglesia fue consagrada en 1334. Se decía entonces que el órgano de la iglesia era uno de los más bellos de la época y era el orgullo de todos los feligreses que asistían allí a misa. Sus tubos, forjados con el estaño más puro de las minas del norte, se alzaban como los árboles de un bosque celestial. Cuando el maestro organista soplaba vida en sus pulmones de cuero, la música era tan hermosa que los lugareños aseguraban que los mismos ángeles se asomaban por los vitrales para escuchar.Tambien se decía que aquel lugar era un ejemplo de devoción y adoracion al santisimo. Por lo que cada una de las liturgias y eventos santos reunia a casi todos los pobladores muchas veces para orar por sus almas pero algunas veces simplemente para refugiarse del frio extremo que podían experimentar en los inviernos. . Corría pues el ano 1467 cuando la ciudad se encontraba pasando por un doloroso invierno justo antes de la navidad. Se decía que era tanto que durante aquellos días el invierno no solo congelaba los ríos, sino también las almas. Pero para esto estaba el órgano de la iglesia para regresar el calor espiritual a los oyentes de sus misas. Pero el orgullo de los hombres siempre atrae las miradas de lo oscuro.Aquel invierno fue diferente. Un frío anormal, un viento negro que los viejos llamaban “el aliento del abismo”, se coló por las rendijas de la iglesia. La noche de Navidad, cuando el templo estaba abarrotado de fieles que buscaban el calor de las velas, el maestro organista posó sus dedos sobre el teclado para entonar el himno de los pastores.Pero el órgano no cantó.Lo que brotó de las entrañas de metal fue un alarido de agonía un sonido similar a un grito que provenia de las entrañas mismas del infierno.. Un sonido ronco, espectral, como el de un gigante herido de muerte. Los feligreses se miraron entre si sin entender que había sucedido y El pánico recorrió las naves de la iglesia. Aquel no era un sonido celestial era el sonido mismo de averno. Este era un sitio sagrado no entendían como se hubiera podido abrir paso los sonidos del dolor hasta allí. El obispo, pálido como el lienzo de un sudario, ordenó encender las antorchas y subir al coro.Lo que encontraron allí arriba heló la sangre de los primeros en llegar y luego de todos en la audiencia.Los majestuosos tubos de estaño, que el día anterior brillaban como la luna llena, estaban cubiertos por unas extrañas ampollas oscuras, como si una lepra invisible los estuviera devorando. Alrededor del instrumento, un fino polvo de color ceniza cubría el suelo, semejante a los residuos de una pira funeraria.—¡Es el Maligno! —gritó el sacristán, cayendo de rodillas—. ¡El diablo ha entrado de noche y ha soplado su aliento de azufre sobre la plata del Señor para silenciar nuestras alabanzas!No había duda para la mente medieval. Lucifer, envidioso de la armonía celestial, había infectado el metal. Era su forma de desafiar el rito religioso en aquel pueblo tan piadoso. Era su manifestación para indicar que no habría lugar sagrado al que el no pudiera llegar. Si esto sucedía allí que no podría suceder en las casas de cada uno de los habitantes del pueblo. Durante semanas, la catedral se convirtió en un campo de batalla espiritual. Trajeron reliquias de santos, vertieron ríos de agua bendita sobre los tubos y los sacerdotes pronunciaron los más severos exorcismos, ordenando al demonio que abandonara el metal. Pero todo fue en vano. Mientras más frío hacía, más se extendía la plaga. Si alguien osaba tocar los tubos enfermos, estos se desmoronaban entre los dedos, convertidos en una arena gris que no era de este mundo. El Gran Órgano murió, silenciado por el "mordisco de Satanás".Pero no todo termino allí, Pasado el tiempo y luego de reportar esta abominable situación a otros lugares de Europa, muchos empezaron a prestar atención a sus propios órganos en sus iglesias y catedrales. La leyenda de la peste del demonio en los órganos se extendió por todo el continente. Se decía que el diablo viajaba con las heladas, buscando los templos más hermosos para corromper su música y así evitar que los cantos celestiales se distribuyeran en las almas de los hombres. Y efectivamente sucedió muchas iglesias vieron que durante los días más fríos de diciembre y enero sus órganos comenzaban a sufrir de la misma plaga. Que el demonio celoso se apoderaba del instrumento y lo destruía rápidamente. Grandes catedrales como las de Almenno San Salvatore en 1558 y la Prato en la toscana Italiana en 1588 sufrieron la misma situación. Y así cada año durante muchos siglos los sacerdotes y obispos de cada iglesia vigilaban con atención el estado de salud de sus ...
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    10 mins
  • 777. La teoría del equilibrio
    May 23 2026

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    Juan David Betancur Fernandez
    elnarradororal@gmail.com

    Había una vez un hombre de mente inquieta, un investigador que pasaba las noches en vela rodeado de pergaminos, fórmulas y mapas astronómicos. Mientras el resto de la humanidad dormía, él observaba los hilos invisibles que sostienen el universo. Tras media vida de encierro y desvelos, descubrió una verdad tan asombrosa como temible: habia una regla inmutable en lo más trivial y la llamo la Teoría del Equilibrio.

    Después de algún tiempo decidio que era hora de que el mundo conociera su gran descubrimiento por lo cual se inscribió como ponente en una de los congresos de ciencia más prestigiosos. Como un nombre no era desconocido en el ámbito científico fue aceptado y especialmente porque el titulo de su conferencia llamaría mucho la atención. La inefable consecuencia de la teoría del equilibrio. Y allí se presento con un solo una hoja escrita por un solo lado. Allí obviamente se encontraban los sabios más ilustres del mundo, hombres de barbas canas y miradas severas, pero aquel investigador simplemente subio al escenario y tomando el podio con sus manos proclamó su ley:

    «Cuando una puerta se abre, la puerta equidistante, justo al otro lado del mundo, se cierra irremisiblemente, es imperativo que esto suceda para que el mundo mantenga un equilibrio constante.

    Los sabios se miraron entre sí, a punto de estallar en burlas, pero el hombre los contuvo alzando la mano y luego les dijo.

    «¿Acaso no lo han vivido? Todos hemos estado alguna vez en una habitación en calma y, de golpe, una puerta se ha cerrado sola con un golpe seco. La sensación que esto deja siempre es perturbadora. Seguramente no había viento, no había nadie más allí. Y todos simplemente sentimos que algo extraño sucedió pero no deseamos pensar en que sucedió para no entrar en elucubraciones extrañas. Pero si me prestan atención sabran en su interior que cuando eso en las exactas antípodas de la Tierra, alguien abrio una puerta y deja pasar el aire del exterior. Y lo mismo sucede cuando alguien cierra una puerta. Esto sucede porque el universo que siempre esta en equilibrio necesita compensar inmediatamente la variación que se hizo. Por eso les digo si ustedes cierran una puerta ahora mismo en algún al otro lado del mundo alguien vera como su puerta se abre sin explicación alguna.

    Un murmullo de asombro recorrió la sala. Los sabios recordaron las puertas de sus propios palacios y academias cerrándose sin explicación, y supieron, en el fondo de sus corazones, que el investigador decía algo que podía ser una verdad universal, pero la ley sonaba tan absurda que nadie se atrevía a preguntar o cuestionar lo dicho. Todos cargaban con la culpa de haber presenciado algo que no entendían y simplemente callar.

    Sin embargo, el tono del aquel académico se volvió sombrío al lanzar su última advertencia:

    Pero traigo esto a esta reunión porque considero que debo advertirles que este fenómeno tendrá en algún futuro un impacto catastrófico para la humanidad.

    Las caras de los catedrático cambiaron de inmediato pasando de asombro a terror.

    Les advierto continuo el catedrático que en esta dinámica universal podría llegar a suceder que existieran un numero impar de puertas y que llegue a existir una puerta que al cerrarse no encuentre una contraparte al otro lado del mundo. Y así el equilibrio se romperá con el consecuente fin de el universo.

    En ese momento un científico vestido todo de negro y una tirilla en su cuellos se levanto y dijo. Debo decirle que mi religión descarta por completo ese escenario.

    Porque pregunto el expositor…. Como puede asegurar eso.

    Es de el saber popular que y por todos es sabido que cuando una puerta se cierra dios abre una ventana.

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    6 mins
  • 776. Psyque y Cupido (Mito Greco Romano)
    May 20 2026
    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez, en un reino rodeado de acantilados y mares antiguos, una princesa llamada Psique. Su belleza no era común; no era de esas que alegran los ojos, sino de las que paralizan el corazón de aquellos insensatos que la ven. Los hombres cruzaban océanos solo para verla caminar, y cuando la observaban se olvidaban que era su deber llevar ofrendas a los templos de la mismísima Venus, la diosa del amor.Y ya saben cómo son los dioses... no perdonan el olvido y venus lo recordaria.Venus, envuelta en una furia de nubes doradas, llamó a su hijo, el travieso cupido (a quien muchos conocen como el dios del amor).Cuando el candoroso cupido llego esta le dijo "Hijo mío, toma tus flechas doradas. Busca a esa insolente mortal llamada psique y haz que se enamore perdidamente de la criatura más monstruosa, fea y vil que camine sobre la Tierra", El Amor voló hacia el palacio de la princesa dispuesto a cumplir la orden. Y entrando por una ventana de la torre donde la princesa dormía vio la vio allí placidamente durmiendo, y en ese preciso momento la luz de la luna iluminó su rostro de tal manera que el dios vio la belleza de la princesa en toda su magnitud y por esta razón sus nervios lo traicionaron.. Al sacar una de sus flechas, se herió accidentalmente el dedo con la punta de oro de su flecha y como consecuencia el sentimiento del amor se apodero de el. Puede parecer un contrasentido pero En ese microsegundo, el dios del amor quedó, por primera vez, completamente enamorado.Mientras tanto, el padre de Psique, preocupado porque nadie se atrevía a pedir la mano de su hija (la veían más como a una diosa que como a una esposa), consultó al Oráculo de Delfos. . El Oráculo de los dioses dictó una terrible profecía para su familia: “Lleven a la princesa a la cima de la montaña más alta, vestida de novia. Su esposo no es un hombre, sino un monstruo alado que devora vidas”.Con lágrimas de piedra, su familia la abandonó en la cumbre. Psique esperaba garras, colmillos y fuego. Sin embargo, lo que llegó fue Céfiro, el viento del oeste, que la levantó en un suspiro y la depositó suavemente en un valle escondido.Frente a ella se alzaba un palacio de cristal y oro. Al entrar, las mesas se llenaban solas de manjares y unas voces invisibles, hechas de pura brisa, le susurraban: “Bienvenida, reina. Todo lo que ves es tuyo”.Pero lo más extraño ocurría al caer la noche. En la oscuridad más absoluta, una presencia se deslizaba en su lecho. Sus manos eran cálidas, su voz era un poema y su ternura no tenía límites. No había monstruo allí; había un amante perfecto.Eso sí, él le impuso una única y severa regla:"Esposa mía, puedes tenerlo todo en este palacio. Pero jamás, jamás debes intentar ver mi rostro. Si me miras, me perderás para siempre".Durante meses, Psique fue feliz en esa penumbra llena de secretos. Pero la mente humana es frágil, y la envidia ajena es venenosa. Sus hermanas, celosas de su riqueza, la visitaron en secreto y sembraron la duda en su mente: “¿Y si duermes con una serpiente gigante que te devorará cuando te descuides? Esta noche, esconde una lámpara y un puñal. Cuando se duerma, míralo. Si es un monstruo, trácatelas, le cortas la cabeza”.Esa noche, el peso de la sospecha fue más fuerte que el amor. Esperó a que su esposo durmiera profundamente. Con manos temblorosas, encendió la lámpara de aceite y la acercó a la cama.El corazón casi se le sale del pecho. No había escamas ni colmillos. Allí descansaba el mismísimo dios cupido, con sus alas de plumas blancas y rosas, y sus rizos dorados esparcidos en la almohada. Psique, embelesada, se inclinó para admirarlo... y el destino cobró su precio.Una sola gota de aceite hirviendo resbaló de la lámpara y cayó sobre el hombro del dios.Amor abrió los ojos. Miró la lámpara, miró el puñal y, con los ojos llenos de una tristeza infinita, desplegó sus alas. Antes de perderse en la noche, sus palabras flotaron en el aire como una maldición:"El Amor no puede vivir donde no hay confianza".El palacio se desvaneció. Psique se encontró sola en un bosque espinoso, llorando su error. Pero el alma humana, cuando ama de verdad, es capaz de desafiar a los mismos cielos. Decidió buscar a su esposo, aunque tuviera que caminar hasta el fin del mundo.Fue a parar al templo de Venus, quien la recibió con una sonrisa cruel. Para recuperar a su hijo, la diosa le impuso cuatro tareas imposibles, cuatro misiones de cuento de hadas:Separar una montaña de granos mezclados antes del anochecer. (Psique lloró, pero un ejército de miles de hormigas, conmovidas, hicieron el trabajo por ella).Conseguir la lana de unas ovejas de oro salvajes que mataban a golpes. (Una caña del río le susurró al oído que esperara a que las ovejas durmieran para recoger la lana atrapada en los arbustos).Llenar ...
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    11 mins
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